Ricardo Silva/Cambio
Sin duda alguna los comentarios desfasados de Alejandra Azcárate sobre las mujeres con libritas de más crearon un tsunami tan grande, que no solo las personas del común pusieron el grito en el cielo y arremetieron contra la falsa humorista, sino que personalidades serias, que muy pocas veces se meten en asuntos banales, no pudieron quedarse inmunes ante tanta estupidez.
Tal es el caso del columnista colombiano Ricardo Silva Romero, quien en las páginas del diario El Tiempo, usó su pluma para analizar el escrito de la Azcárate, explicando que el problema no es burlarse de un tema como la gordura, si la intención es hacer crítica bien hecha, sino atacar despiadadamente, cayendo en el chiste barato y alejándose de la profundidad.
"En la columna de Azcárate el blanco son los débiles. Hay opinión y hay risa, pero no hay ironía: y su risa parece ser la risa superflua de la muchacha de estrato seis que sigue riéndose ya de vieja, con sus amigas de toda la vida", comentó el escritor, quien dejó claro que no existen temas vetados sobre los que no se pueda escribir, sino que hay que tener talento para ello...Y la Azcárate no lo tiene.
"No está prohibido hacer chistes sobre esto o sobre lo otro o sobre lo de más allá, no sólo es mentira que haya algún tema sagrado e intocable en esta vida absurda, sino que además es recomendable satirizar, parodiar, ridiculizar, caricaturizar todo lo humano, siempre y cuando se tenga sentido del humor, siempre y cuando los chistes funcionen, siempre y cuando la broma tenga el buen gusto de dar en el blanco", afirmó Silva. "Hay solo un paso de la carcajada sonora de la que se alimenta el gran humorista, al silencio interrumpido por carraspeos que tiende a recibir el comediante que tendría que dedicarse a otra cosa.
El reconocido columnista no pudo contenerse a la hora de definir la personalidad de la dizque comediante y la comparó con los niños sádicos de las escuelas.
"La columna de Azcárate es otra burla desalmada, desgraciada, malograda del matón del colegio, un manifiesto que, en tiempos de anorexias, de luchas feministas que aún no han sido ganadas del todo, y de dejar atrás las torpes convenciones de siempre, convierte en una raza a denigrar a todas las mujeres que no tienen su misma belleza: una soberana idiotez", agregó.
"El gran problema de la columna de Azcárate es que no tiene trasfondo, que es literal, que no se asoma, en ninguna de sus líneas, el tono de una broma. Todo el tiempo, línea fallida tras línea fallida y aquel pretendido humor negro no produce carcajadas sino carraspeos. Parece ser la risa primaria de la niña bonita que se ríe de la fea, la risa rudimentaria de la mujer que en verdad cree que las gordas solo son bonitas cuando son bebés".
El maestro Silva fue más allá y aunque comentó que una mujer como ella no merece tanto despliegue por lo patética que resulta como profesional de los medios de comunicación, sin estar siquiera calificada para eso, concluyó sus descargos afirmando que ojalá con este paso en falso, la gente aprenda a aplaudir el talento y a lanzarle tomates a la basura. Ya es hora de que los televidentes tengamos en la pantalla gente creativa y que eduque y entretenga y no payasas riquillas que se creen con el derecho de hacer lo que se les pegue la gana.
"Azcárate no hizo una columna de opinión sino una pendejada. No hizo un texto indignante sino un texto pobre, que fue mucho más patética que infame, mucho más sorda -el humor requiere oído- que ciega y no le interesa seguir a nadie, no le interesa en su sordera, en fin, oír a nadie", comentó el columnista, tras recordar que no entiende como esta mujer cuenta con más de medio millón de seguidores en Twitter.
Serán igual que ella, o habrán estado engañados o dopados...ese es un buen interrogante...

